Narración 1
Julieta salió del cuarto silensiosamente, y José la esperaba ansiosamente.
-¿Cómo está?-preguntó José
-Bien-respondió Julieta
-Escuché que vomitó mucho
-Si...ya había tomado demasiado. Vomitó, lloró unos 15 minutos, luego volvió a vomitar, lloró unos cuantos minutos más y luego se quedó dormida.
Julieta cerró la puerta cuidadosamente
-Ya es hora de dejarla descansar
Aquella era una de esas noches donde el alcohol se eleva por el aire junto con el humo del tabaco y la marihuana, donde tu cuerpo se deshace con el ritmo de la música, donde en cualquier momento puedes pasar de la realidad al sueño, y todo lo real puede ser un sueño, y donde los sueños pueden ser realidad.
Pero el cuerpo tiene sus límites, y Verónica había llegado al suyo.
-¿Quieres subir al techo?-sugirió José
-Ok
Se encontraban en un edificio de apartamentos por el eje central, el sereno de la madrugada caía sobre el frío asfalto de la colonia Doctores.
-Por fin algo de aire fresco...-dijo José
Lo primeor que vió José cuando cruzó la puerta de la zotehuela fue la Torre Latinoamericana, y a sus alrededores, las luces de la ciudad durmiente.
-Nunca había subido aquí-dijo José
-Si, está muy bonito-replicó Julieta
Los dos se acercaron al barandal de la zotehuela, se quedaron viendo el paisaje nocturno unos momentos, luego Julieta sacó una pipa de su chaqueta
-¿Quieres?-le dijo a José extendiéndole la pipa
-¿Qué es?
-Mota, es una cepa llamada Spleen... me la dió Roberto
Julieta sacó una bolsita con los cogollos de la marihuana, se la pasó a José. José sacó un cogollo y lo examinó, era redondo, espeso, y, tal vez por el efecto de las luces, pero parecía emanar una especie de brillo dorado desde el interior. Luego se dispuso a arrancar unos pedacitos de la planta y colocarlos en la pipa. Acercó la pipa a su boca y encendió el contenido en un solo movimiento, retuvo el humo unos cuantos segundos, y luego lo liberó; soltó una fumarola muy prolífera, cónica, a José le gustaba decirle a eso hacer dragones, pues el humo de la marihuana es particularmente liviano, así que puedes retener una buena cantidad de él en tu organismo sin que te lastime, y cuando lo soltabas parece que te conviertes en un dragón expulsando fumarolas.
Una vez terminó de usarla, le pasó la pipa a Juliera
-Nunca había visto que se pusiera así de mal-comentó José
-Si, no sé que le pasó esta vez...-cuando terminó de decir esa frase le dió una calada a la pipa, e hizo un dragón enorme.
-¿Estás segura?
-Bueno, he sabido que ultimamente ha estado algo decaída
-Ajá...
-¿Y...? a veces sólo te da el bajón y ya
-Yo escuché que estaban hablando de algo, ¿De qué hablaban?
-Ay... ¿Para qué quieres saber? Chismoso-y le dió otra calada a la pipa, luego se la pasó a José
-El otro día las ví a ustedes dos platicando en el tercer piso, y Verónica se veía muy mal
-¿Cómo fué que nos viste? ¿Nos espiabas o qué?
-No, las ví desde una de las jardineras, desde ahí se puede ver quién está en cada piso del edificio.
-Bueno, lo que pasó fué que Verónica se me declaró.
José no esperaba esa respuesta. Le dio otra calada a la pipa, esa hierba era potente, y ya sentía que le estaba pegando, por lo que le costaba tratar de formular una respuesta a lo que Julieta le decía. Las luces de la ciudad empezaron a brillar más de lo usual, parecían como pequeños seres de luz dispersos por todo el horizonte, y se quedó viendolo unos momentos. De pronto, a lo lejos, en uno de los cerros que rodean la ciudad, vió un montón de luces saliendo de algún sitio en ese cerro. José pensó que tal vez ya estaba alucinando demasiado, así que decidió preguntarle a Julieta si veía lo mismo que él
-Si, creo que Mayorga me había platicado sobre eso alguna vez. Son polinizadores artificiales. Pequeños robots con forma de abeja que vuelan por las noches y cumplen la función de las abejas reales.
-Ah...
-Si, nunca las había visto salir, ¿Tú?
-No, son...hermosas
Los polinizadores salían en masa, cubriendo buena parte del cerro, y se iban diseminando por toda la ciudad.
-¡Mira, por allá también están saliendo!
José giró su vista para un edificio que estaba como a un kilómetro de donde estaban, y en efecto, vió salir a más de estos robots. Luego, de cada edificio grande que se ubicaba a un kilómetro a la redonda, empezaron a salir más, inundando la ciudad de luz. José y Julieta quedaron maravillados con el espectáculo, incluso había algunos que formaban figuras, de peces principalmente, pero hubo un cúmulo que formó una ballena, había una ballena de luz volando sobre la ciudad.
Un cúmulo considerable se acercaba al edificio donde estaban, tal vez habían detectado que había plantas ahí. Se acercaron los pequeños robots a la pareja, y José extendió su dedo para ver si alguno sse le acercaba, y así fué. Pudo verlo de cerca, su pequeño cuerpo translúcido, de un material extraño y desconocido para él, y con su luz encendida en el abdomen.
-Entonces...¿Qué pasó entre Verónica y tú?-dijo José
-Nada...sólo le dije que no estaba interesada. Seguramente le llegó el rumor de que yo era bisexual y pensó que podría tener una oportunidad.
-¿Y es cierto?
-Sí, pero, como te dije, no estaba interesada en ella, y es todo.
-Oh...
Los polinizadores seguían llenando el ambiente con su luz, ya se habían dispersado.
-¿Y dime, qué pasó con Héctor? ¿Todavía son novios o ya no?
-¿Por qué preguntas?
-Sigo hablando con él, y lo he notado algo decaído también, así que supuse que algo había pasado entre ustedes.
-¿Y por qué no le preguntaste a él?
-Lo hice, pero sólo me dijo que había dificultades en su relación
-Ah, sí...pues no hemos cortado oficialmente aún, pero siento que no falta mucho para eso.
-¿Y... qué pasó?
Julieta se quedó callada por un momento, luego suspiró, y dijo
-Lo que pasa es que...me acosté con alguien más
José no esperaba esa respuesta
-...Sí...-Julieta siguió-pasó en Texcoco, en un congreso. Yo tampoco me lo esperaba, sólo...pasó.
-¿Y cómo fué que Héctor se enteró?
-Me sentí muy culpable luego de eso, y terminé por confesarlo...
-¿Y cómo reaccionó Héctor?
-Se quedó callado. Se puso muy tenso, se veía enojado. Al parecer quería decirme algo, pero al final no dijo nada, sólo se dió la media vuelta y se fué.
-Oh...
Los robots polinizadores seguían revoloteando por todas partes, la pipa ya se había apagado.
-Julieta...
-Si...
-Yo...quiero decirte que...
-Ay no, no me digas que también te gusto
-Bueno...
-Ya lo sabía, pero no creí que te fueras a atrever a decírmelo
-Y..., qué piensas?
-De qué?
-De lo que siento por tí
-Pues, nada.
El frío caló muy fuerte en aquel momento.
-Todo esto ya había pasado, José.
-De qué hablas?
-Sí, nada de esto es real.
-Cómo?
-Nunca te me acercaste en esta fiesta, todo esto es un producto de tu imaginación.
-Pero...
Entonces José empezó a marearse, las luces de los polinizadores le abrumaban, su respiración se agitaba, le estaba dando la pálida.
-No...no....Julieta....
-Perdón, José, pero es por tu bien.
Luego Julieta se acercó a él, sacó una pastilla de su bolso, y se la dió a José en la boca.
-Toma esto
-¿Qué...es....?
Todo a su alrededor empezó a difuminarse, y sólo quedó el rostro de Julieta uliminado por un aura dorada, luego perdió el conocimiento.
Amaneció en el sofá del departamento en el que había pasado la fiesta. Le dolía la cabeza, y estaba muy confundido.
Luego vió entrar a un amigo, y le preguntó por Julieta
-Dijo que te habías mezclado con mota, tachas y alcohol y que te habías puesto mal, ella te trajo aquí, luego se fué.
-Te dijo algo más?
-No
Luego de aquella noche, nunca más volvió a ver a Julieta.
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